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jueves, 10 de enero del 2008
Me llamo Paula, tengo 19 años y me autolesiono.
Me gusta pensar y estar sola... o mejor dicho, lo segundo es un complemento de lo primero, aunque tambien puedo "perderme" estando con alguien. Pensar para mí, es algo distinto, es vivir.
Por otro lado, observo mucho todo a mi alrededor, lo tangible y lo abstracto. Por ejemplo, hay más que llegar a una fiesta, sentarse y hablar con esa persona que te llamó la atención. Por qué lo hizo? qué tiene esa persona? por qué son compatibles? por tener algo en común? cuál es su historia? y lo que siente influye en la atracción?
No, no, No me interesa la psicología; pero analizar todo de diferentes puntos de vista es lo que me obsesiona. No profesional sino intuitivamente, sin aplicar interpretaciones de grandes filosofos ni hacer ningún test, sólo usando algo mucho más importante: los sentimientos.
Me cuesta mucho relacionarme, prácticamente no lo hago si no es necesario. No sé si sea un trauma, de chica tuve muchos amigos, bueno generalmente todos los tenemos en nuestra niñez.
A medida que fuí creciendo perdí esa facilidad para hacer amistades y así fuí quedándome parcialmente sola. Eso hizo abrir mi mente, o al revés, o en simultáneo...
La mayoría de las veces la soledad no me importa, al contrario, como dije la disfruto; pero me afecta. Sé que mientras vaya creciendo va a ser peor, debido a no tener contactos, soporte emocional o experiencia para socializar.
Por ahora no me preocupa, pero a la vez me gustaría tener más amigos. A las que tengo ahora, las valoro y mucho, y es lindo poder saber que tengo a mi lado a personas que me entienden, amigas similares a mi forma de ver las cosas, y otras que nada tienen que ver con mi estilo, en todos los sentidos.
En fin, no soy sociable, para nada. Por qué? me cuesta entablar una conversación; y hasta a veces no me interesa conocer gente pero cuando lo hago muy rara vez, me siento en las nubes.
Hablando de nubes, una de las cosas que más me gusta hacer es mirar el cielo, particularmente las estrellas. Es fácil explicar la razón: un brillo entre tanta oscuridad.
Aunque toda mi infancia fue muy feliz, no tuve una pre-adolescencia para recordar simplemente por que fui como un vegetal. Como dije, no tengo una vida social muy activa, y fue por ese tiempo que empesé a tener... problemas?
Fue a los 15 años: una pelea, una discusión... no, no fué una discusión. Sólo fueron unas palabras, la persona que las emitió no fue la culpable, y las pocas veces que dije lo contrario me arrepentí por que no lo siento así, y no lo sentiría. Pero fue un monólogo tan intenso...
Mi ánimo era normal, estaba estudiando para mi materia preferida: química. Quedé sola en casa después de que esas dagas salidas de su boca entraran en mis oídos y fueran directo a mi corazón. A decir verdad, no fueron palabras de muerte ni mucho menos, pero fue tal demostración de desprecio que a partir de entonces explotó en mí un nuevo sentimiento.
No sé por qué ese día, si fué una acumulación de cosas o qué; no es que fuí una chica normal hasta ese momento y después cambié, hacía un tiempo que era muy retraída e introvertida.
El sentimiento del que hablo en realidad es un conjunto de emociones, de estados de ánimo y de pensamientos.
Una palabra bastante adecuada para describir ese momento es una que me acompaña hasta hoy: ansiedad.
Ese sentimiento nuevo para mi en ese entonces, al cual sólo lo identifico como "ansiedad" para sintetizar todo y ahorrarme la tarea de describirlo ya que es casi imposible, se apoderó de mí como si estubiera poseída, bloqueada y si, enloquecida.
No interesa que más hice esa tarde, voy al punto.
Como estaba estudiando, tenía dispuestas en mi escritorio algunas cosas del colegio. Estaba envuelta en llanto y locura, asi que no pensaba y esa, es la ironía de mi vida: pensar nada y todo a la vez cuando lo hago, cuando me autolesiono.
Fue la primera vez. Como si fuera una reacción, un impulso, agarré una tijera y corté mi brazo izquierdo.
Fueron sólo rasguños, pero a medida que pasó el tiempo, lo fuí haciendo con objetos más filosos, más punzantes, a más profundidad y más frecuencia.
Ya pasaron más de cuatro años desde ese momento y todavía ese fantasma no sale de mi cuerpo, de mi alma.
Ese sentimiento ya está activado, y tan incorporado en mi que no lo puedo controlar. Y hasta hoy voy a seguir sosteniendo que una vez que lo hacés, ya no te vas a poder asegurar nunca que lo vas a dejar de hacer por más tiempo que te abstengas.
Es dificil, por que a veces es instantáneo; como dije es una reacción a algo malo, una acumulación de bronca, de tristeza... es tan amplia la cantidad de razones de por qué hacerlo, y lo que se siente cuando lo haces que es muy complicado responder la típica pregunta: por qué?
Habrá muchas respuestas, pero yo cuento mi experiencia.
Cuando empesé a contarlo por que ya no encontraba motivo para ocultarlo, descubrí que no es lo mismo padecerlo que simplemente escuchar y dar un consejo.
Es muy diferente lo que me dicen las personas que lo hacen de las que no, que por mas intensión que tengan de ayudarme, nunca me dijeron "eso" que dicen los demás ALs ( o SI, self injury, se nombra así como derivado de la palabra "autolesión", personas que se AL), y es otro punto que considero que es importante destacar: yo me AL, otros se AL, pero entre nosotros nos ayudamos y no nos alentamos a hacerlo.
Es raro, uno tendrá todas las ganas de hacerlo pero si se acercara alguien con la mismas ganas siempre lo va a querer ayudar y decirle que no lo haga, es irónico, pero es verdad para la mayoría; menos para los que lo considerarán una moda, o algo para llamar la atención o no sé y sinceramente eso no me interesa por que me da bronca.
Igualmente eso no significa que la ayuda de los demás no importe o no valga nada. Pero es dificil decir lo que siento, los sentimientos no se pueden explicar, se tienen que sentir para saber como son.
Es común que me digan que no estoy sola, que tengo otras formas de desahogarme y que vaya a un profesional, pero hasta ahora estuve explicando lo suficiente para entender que no es fácil.
Cualquiera puede tener una mente muy amplia, pero en esta clase de situaciones cuando se acentúa más.
Me refiero a que no sería demasiado entretenido analizar a alguien "normal" que a una persona que "no lo es", o que por lo menos presenta una característica especial que lo mueve un poco del parámetro de lo psicológicamente correcto.
Se dice que una persona así tiene un mundo interior muy rico y para mí una mente sana prácticamente no lo tiene por que vive ocupándose de su realidad. Puede tener problemas (no considero la salud física, eso es algo que se escapa de lo que uno puede controlar) pero son exteriores, que pasan a su alrededor y afectan indirectamente a modo de rebote.
En cambio, para alguien que se AL el problema se gestiona en uno mismo y eso afecta la realidad; es decir, a la inversa de una persona común.
Obviamente esto pasa con casi todas las enfermedades mentales pero no soy quien para juzgar las demás y no voy a hacerlo.
En la cotidianidad cualquier motivo (o puede no haberlo) es el disparador para despertar la ansiedad, explico desde mi punto de vista el por qué:
(Por qué llegué a autolesionarme no lo sé, como mencioné fue una reacción del momento y a partir de entonces lo es, pero no puedo dar las razones de por qué lo hice en ese instante de mi vida y no en otro, o nunca).
Lo más lógico que me digan es que frene ese malestar con control y trate de hacer otras cosas. En primer lugar, cuando estoy frente a una situación de extrema ansiedad como una pelea o una mala noticia no pienso en más que en negativo y en herirme, es instantáneo; siempre lo fué aunque antes era más consciente de que estaba mal, ahora no, y después voy a volver sobre esto.
Viví otra etapa en la que me dí cuenta que realmente me estaba saliendo de control: hacerlo sin motivo.
Ya sé que aunque tenga razones no es natural, pero ya sin tenerlos es algo que se me escapa de las manos para explicar, voy a tratar de hacerlo y expresarme lo mejor posible:
Hubo un tiempo que me AL casi todos los días; ese período en vacaciones fue breve, pero lo viví.
Incoscientemente buscaba excusas para hacerlo, incluso a veces lo disfrutaba.
Ver marcados mis brazos y piernas me hacía especial sin que nadie lo sepa.
Siempre pasé desapresibida, y yo lo notaba, no estaba en ningún lado. Pero saber que al entrar a un lugar y tener algo que los demás no tenían me hacía destacarme. Lo sentía así aunque nadie más lo hiciera.
Hubo ratos que lloraba, capaz me arrepentía por ser tan patética, pero a la vez me gustaba, me sentía bien.
Cuando empesé de vuelta mi año escolar, la frecuencia fue disminuyendo; debió ser por que me mantube más ocupada en mis estudios que en el contacto con los demás.
Esos meses fuí una verdadera adicta y con el tiempo lo fuí superando. Supongo que como estaba de vacaciones, pasar tanto tiempo sola en casa me había hecho chocar con la realidad de mi poca vida social y eso a su vez, me hizo darme cuenta de mi gran mente enferma.
Durante ese año, me percaté de lo mal que había hecho. Fue así por que comencé a hablar por primera vez con personas que también se AL y eso me abrió los ojos.
Fue muy importante para mí tener ese apoyo que me faltaba.
Hasta esa oportunidad no se me había cruzado por la cabeza razonar todo lo que era y en todo lo que me convertí.
Entonces decidí intentar dejar la autolesión.



